
Trabajadores del Servicio Meteorológico Nacional iniciaron una medida de fuerza tras la confirmación de cesantías impulsadas por el Ministerio de Defensa; alertan por fallas en el sistema de pronósticos y riesgos operativos.
El anuncio de 240 despidos en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) activó un paro total de actividades desde este martes, en rechazo a la decisión del Ministerio de Defensa, bajo la órbita de Federico Sturzenegger. La medida impacta de lleno en el funcionamiento del organismo, que quedaría con apenas 500 trabajadores operativos, muy por debajo de los 1.200 necesarios para sostener el sistema de alertas en todo el país.
El director del organismo, Antonio José Mauad, elevó la lista de cesantías que alcanza a 130 agentes de estaciones meteorológicas en distintas provincias y a 110 técnicos de la sede central. El recorte en el Servicio Meteorológico Nacional compromete la continuidad de la toma de datos en tiempo real, una tarea que actualmente se sostiene mediante horas extra por la falta de personal.
La reducción de la planta impacta tanto en la estabilidad laboral como en la cobertura del sistema, generando “puntos ciegos” en la red de medición. Al disminuir la capacidad operativa en estaciones, se reduce la precisión de los pronósticos climáticos, una herramienta clave para la planificación productiva y la prevención de fenómenos extremos en regiones como la Patagonia.
Riesgos en la seguridad aérea y alertas tempranas
Uno de los aspectos centrales del conflicto en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) es la provisión de datos para la navegación aérea. El personal del organismo registra variables como visibilidad y viento en aeropuertos, información técnica necesaria para la operatoria de despegues y aterrizajes.
Sin estos datos, el funcionamiento del sistema aéreo incrementa su nivel de riesgo. La falta de cobertura en tiempo real afecta la toma de decisiones en operaciones críticas vinculadas a la seguridad de vuelos.
También se ve comprometido el sistema de alertas tempranas por tormentas, granizo y olas de calor. Con menos técnicos destinados al monitoreo constante, la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos se reduce, lo que impacta directamente en la anticipación de emergencias.
Impacto en la producción y en la red meteorológica global
La crisis en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) repercute en el sector agropecuario, que depende de datos locales precisos para planificar la siembra y la cosecha. La pérdida de estaciones y personal técnico limita el acceso a información confiable para la toma de decisiones productivas.
A nivel internacional, la caída de estaciones argentinas también afecta la red global de meteorología. La reducción en la generación de datos locales impacta en la calidad de los modelos de pronóstico utilizados en distintos países.
Por el momento, los trabajadores mantienen el estado de alerta y movilización, a la espera de una respuesta oficial que revierta las desvinculaciones previstas para el final de esta semana.

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