“Puertas cerradas, derechos negados”: una vecina de El Bolsón estalló por la falta de atención en PAMI durante el paro de ATE

En una carta pública cargada de indignación, una vecina relató cómo su madre de 89 años fue ignorada por completo en la delegación del PAMI en El Bolsón, cerrada sin aviso ni atención mínima durante el paro dictado este miércoles desde ATE, “en apoyo de Cristina y defensa de la democracia”.

Una postal que retrata una total falta de empatía. Una mañana muy fría de junio en El Bolsón, una mujer mayor de 89 años, acompañada por su hija, se encuentra con las puertas del PAMI completamente cerradas. Sin aviso, sin atención, sin nadie que dé la cara. La escena no ocurrió en una gran ciudad ni en el contexto de una emergencia: sucedió en plena jornada de paro nacional convocado por ATE este miércoles 19, en apoyo a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

El hecho fue denunciado públicamente por Miriam, vecina de la localidad, a través de una carta en la que expone no sólo su frustración y la de su madre, sino también un llamado de atención que interpela a toda la comunidad y a las autoridades. “Lo que encontramos fue desolador: puertas cerradas, vidrios cubiertos de carteles de paro, ni un mínimo de atención, ni una persona que nos reciba. Ni siquiera la puerta abierta. Solo un mensaje claro: hoy no hay nadie”, escribió.

En su texto, Miriam reconoce el derecho legítimo de los trabajadores a realizar medidas de fuerza, pero advierte con contundencia: “¿Qué pasa cuando ese derecho choca de frente con las necesidades vitales de otros? ¿Dónde queda el Estado presente cuando ni siquiera hay una guardia mínima para atender situaciones urgentes?”.

La vecina fue todavía más allá al señalar que “en nombre de la defensa de la democracia, se niega algo tan básico como el acceso a un servicio esencial”. Y añadió: “No hablamos de comodidad, hablamos de personas mayores, de familias vulnerables, de vecinos que organizan su día para resolver trámites impostergables”.

El enojo no fue sólo con el paro. Apuntó directamente a la responsable de la delegación de PAMI El Bolsón, a quien acusó de no haber estado presente para, al menos, dar la cara. “Ni la responsable se presentó para abrir la puerta y explicar lo que pasaba. Eso sí es parte de su responsabilidad. No puede ser que los abuelos se encuentren con esta indiferencia. Hoy pudo haber venido, por ejemplo, un vecino desde Mallín Ahogado a gestionar sus medicamentos y se iba a encontrar con todo cerrado”.

La situación volvió a encender el debate sobre la necesidad de una ley que garantice servicios mínimos en dependencias estatales, aún en jornadas de paro. “Detrás de cada trámite hay una historia, un derecho y muchas veces una urgencia. La democracia también se defiende trabajando con responsabilidad”, expresó Miriam.

La carta rápidamente se viralizó en redes sociales, donde muchos otros vecinos compartieron situaciones similares e incluso comentaron que, en más de una ocasión, “de cinco empleados, solo uno atiende mientras el resto está ausente”.

El reclamo no es aislado. En distintas partes del país se vienen sumando voces que exigen un sistema más equilibrado, que respete el derecho a huelga, pero también el derecho de los ciudadanos a acceder a servicios esenciales, especialmente cuando se trata de personas mayores y vulnerables.

“Estamos hablando de adultos mayores, de salud, de trámites urgentes. No podemos permitir que una oficina pública se cierre sin un mínimo de responsabilidad. Esto no es un capricho. Es una exigencia ética y moral. Es sentido común”, concluye la vecina.

Desde PAMI El Bolsón, por el momento, no hubo comunicación oficial ni aclaración alguna. Mientras tanto, una pregunta sigue flotando en el aire: ¿Quién protege a los ciudadanos cuando quienes integran el propio Estado les dan la espalda?

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