
Carlos Tebes, papá de Pía, comparte cómo transcurre el presente de su hija, luego de años de tratamiento y controles médicos. La niña, que fue trasplantada, continúa con seguimiento en el Hospital Garrahan y se prepara para comenzar primer grado.
Carlos Tebes, vecino de El Bolsón, relató cómo fueron los últimos controles médicos de su hija Pía en el Hospital Garrahan: “Fuimos el 22 y 23 de julio por tres hectáreas de revivir. Estuvimos en la parte de trasplante y oncología. Tanto los laboratorios como la ecografía le salieron muy bien”. Pía tiene cinco años y medio y, según su papá, “está re grande ya”.
La niña disfruta de salir a caminar por el barrio, aunque lo hace a su ritmo: “Camina muy lento al pasito de ella, pero anda por todos lados”, contó Tebes. Actualmente, participa de actividades acuáticas organizadas por el jardín de infantes, ubicado frente a su casa: “Hoy empezaron a ir a pileta, creo que son cuatro o cinco encuentros que hacen”.
Preparativos para la escuela y rutina diaria
Pía se prepara para comenzar primer grado el año próximo. “Ella ya está contenta, dice que va a ir a la escuela. Ya quiere ir ahora en este momento, pero bueno, le falta llegar unos meses más todavía”, dijo a FM 105.5 de la Cordillera Tebes. La familia transita este presente con calma, luego de años de tratamiento: “No tiene intercurrencia hace más de un año, eso me deja re tranquilo”.
La rutina diaria comienza temprano: “Pía se despierta a las 8 de la mañana, que es el horario que tiene que tomar la medicación todos los días”. Luego desayuna y, si es día escolar, “9 menos 10 tendríamos que estar en el jardín”. Los fines de semana también se levanta temprano y no duerme siesta, lo que extiende sus jornadas.
Alimentación, huerta y medicación

Carlos cuenta que están armando una huerta juntos: “Le estoy enseñando de qué son cada semilla para que ella sepa cuando va creciendo las plantitas”. En cuanto a la alimentación, Pía tiene buen apetito: “Hoy para la noche le iba a hacer lenteja en un rato, o sea que le encantan”.
Respecto a la medicación, Pía toma “Sirolimus, 5 miligramos por día”, además de “Hidrocortisona, que estamos en plan de sacárselo” y “Omeprazol”. El objetivo es que quede solo con el Sirolimus, que debe tomar de por vida. Carlos relató una situación reciente: “Hubo un inconveniente que la medicación no llegaba, y yo tenía pastillas hasta este viernes que pasó”. Finalmente, “gracias a la farmacia del hospital de El Bolsón, se logró que la pastilla llegue el viernes”.
Controles en Buenos Aires y vínculo con el Garrahan

Los controles médicos en Buenos Aires se han reducido: “En un principio hacíamos entre 5 y 6 viajes al año. Ahora se está logrando que vayamos dos veces al año”. Las próximas visitas están previstas para enero: “Tenemos que volver el 3 y el 14 de enero”.
Sobre el Hospital Garrahan, Carlos expresó: “Dentro de todo lo que está pasando en el hospital Garrahan, nosotros venimos zafando, viene la parte del trasplante, viene bien”. Aunque notó cambios en el personal médico, destacó que “por más que hay paro nos avisan y se reprograma el turno”.
Una historia que sigue construyéndose
La historia de Pía continúa, marcada por controles médicos, juegos, caminatas y aprendizajes cotidianos. Su papá acompaña cada paso con dedicación y atención, mientras se prepara para una nueva etapa: el inicio de la escuela primaria.

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