
Una moto cero kilómetro y más de diez millones de pesos en premios serán parte del bingo solidario que se realizará en noviembre para apoyar a Noah y su familia. La comunidad vuelve a movilizarse por el futuro de un niño que conmovió a toda la región.
Un presente con desafíos, un futuro por construir
Noah vive en el barrio Arrayanes junto a sus padres, Antonela y Mauricio. Luego de un largo proceso médico que incluyó tratamientos en Buenos Aires, el pequeño se encuentra en recuperación. “Por suerte está muy bien, que es lo más importante para mí”, expresó Antonela, mientras lo amamantaba durante la entrevista.
Aunque aún le cuesta asistir a controles médicos, Noah mantiene su carácter firme y alegre. “Está haciendo totalmente como era antes. Es muy exigente con las personas, no se confía en nadie”, contó su mamá, entre risas.
Un bingo para seguir acompañando
La iniciativa solidaria surgió a partir de la donación de una moto cero kilómetro por parte de un comerciante local. “Le tocó el corazón como a muchas personas. Decidió donarla para hacer un bingo”, explicó Antonela. El evento se realizará el 8 de noviembre en el polideportivo de El Bolsón, con una gran cantidad de premios.
“Calculamos unos diez millones en premios, más la moto. Se están sumando muchos comerciantes, como Cazalvira y Panadería Marcos. Hay emprendimientos pequeños que también están colaborando”, agregó.
La fecha elegida coincide con el Día de la Tradición, lo que garantiza movimiento turístico y participación. “Va a haber baile, shows y un cierre con baile campero. Toda la plata que se junte será para Noah, está depositada en una cuenta de ahorro a su nombre”, aclaró Antonela.
Pensando en el mañana
Aunque Noah aún no puede usar prótesis, su familia ya está planificando el futuro. “Falta tiempo, todavía no las puede sostener. Pero pensamos en lo que viene, queremos que tenga una vida lo más normal posible”, dijo su mamá.
Los médicos indicaron que hay que esperar. “Nos dijeron que tengamos paciencia. Por ahora intentamos hacer una vida como la que teníamos antes”, relató Antonela, mientras Noah disfrutaba de sus dibujos favoritos.
Un mensaje que trasciende
Antonela también compartió una reflexión sobre lo vivido. “A veces uno se pone tan loco con las cosas de la vida. Hay que disfrutar cada minuto con nuestros hijos. Mirarlos, abrazarlos, aunque hagan berrinches. Hay personas que darían todo por tenerlos enteros”.
La familia agradece profundamente el acompañamiento del pueblo. “Desde el primer momento hubo gente ayudando. Y hasta hoy siguen preguntando cómo colaborar. Eso nos emociona mucho”, concluyó.

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