“Somos una provincia petrolera, gasífera, podríamos vivir 500 veces mejor, y todo con alambre, vienen y se sacan la foto”

El fuego avanzó a pocos metros de las viviendas y expuso nuevamente las condiciones precarias del Callejón Mayorga, donde los habitantes reclaman desde hace años una salida alternativa y mayor presencia del Estado, en todos sus estratos.

El vecino Julián Taboada, residente del Callejón Mayorga en Rincón de Lobos, relató cómo se vivieron las horas más críticas del incendio que afectó la zona. “Por suerte, lo peor fue ayer, hoy a la madrugada. El fuego pasó como a 400 metros, 500 metros. Se quemó un pinar enorme, se empezó todo naranja, y bajamos todos los que pudimos, los que estábamos acá”, expresó Taboada. Según su testimonio, brigadistas y bomberos trabajaron durante toda la noche para contener las llamas.

El vecino explicó que nunca abandonaron sus casas, aunque la situación se volvió más intensa cuando el viento acercó el fuego. “No me acuerdo bien la hora, pero justo el viento bajó y eso lo trajo más cerca. Cuando lo agarró el pinar, tenía mucha más intensidad y velocidad. Se puso todo naranja, parecía que hubieran puesto una bengala”, señaló.

La organización comunitaria fue clave para enfrentar la emergencia. “Hicimos guardias de quedarnos y seguir mojando, mojando, mojando. Mucha gente solidaria, mucha gente que se preocupa. También los organismos, los bomberos, siempre estaban ahí”, relató Taboada, quien destacó la ayuda de vecinos y amigos que se acercaron.

Respecto a posibles daños materiales, el vecino indicó que no tiene certezas. “Sé que hubo algunas casas, me parece que las de la gente que vive camino al lago. No tengo certeza, pero me parece que todas estas cosas son la pauta de que todo el tiempo estás viviendo en peligro, sin poder prevenir nada”, afirmó.

Reclamos por la falta de vías de escape

El Callejón Mayorga, de 1800 metros, no cuenta con una salida alternativa, lo que generó complicaciones durante el incendio. “Hace años que se viene diciendo que siempre se buscó una ruta de escape. Recién en el medio del incendio hicieron esa vía con las máquinas de la municipalidad, porque no había forma de poder bajar. Es un callejón angosto, venían los bomberos y cada uno intentaba bajar. Era una cosa catastrófica”, denunció Taboada.

El vecino cuestionó la falta de planificación de las autoridades. “Para eso hay gente que estudia, que planifica, que tiene cargo público y un sueldo que debería velar por nuestra seguridad. No es todo el tiempo estar viendo cómo carajo la resolvemos”, expresó.

Con más de 18 años de residencia en el lugar, Taboada recordó que las deficiencias en el tendido eléctrico y la infraestructura son históricas. “El tendido eléctrico debe estar desde el año 87. En el verano pasado caían chispas de los cables. Es la desidia del Estado de no poner guita”, señaló.

En este punto, el vecino fue contundente: “Somos una provincia petrolera, gasífera, podríamos vivir 500 veces mejor y vivimos para el orto, esta es la sensación, y todo con alambre y vienen, se sacan las fotos”.

Agua, electricidad y autogestión vecinal

Durante el incendio, el suministro de agua se vio afectado. “Tengo una pelopincho y con esa la voy llenando. Justo como se quemó lo de Chindo Cárdenas, esa agua nos vino a nosotros. Pusieron un caño y ahí empezamos a tener agua. Pero estuvo descontinuado el servicio porque se quemó la manguera”, explicó Taboada.

El vecino remarcó que no hubo presencia de organismos oficiales más allá de brigadistas y combatientes. “Nadie, nadie, nadie”, respondió al ser consultado sobre si se acercaron autoridades municipales o provinciales.

Sobre las necesidades actuales, mencionó la falta de equipamiento. “No sé, motobombas quizás. Yo no tengo motobombas. Si se va a cortar la luz, no sé qué hacer. El laburo hay que hacerlo antes, no en el medio del incendio”, sostuvo.

La organización vecinal se volvió fundamental. “Depende de tu vecino, es una locura. Así estamos, las cosas que se debieron hacer en el invierno no se hacen. Después vivimos en condiciones precarias”, expresó.

Comunicación y panorama incierto

La coordinación entre vecinos se dio principalmente a través de grupos de WhatsApp. “Yo le doy bola solo al grupo del rincón. El otro de prevención de incendios circula un montón de información, fotos, pero no me dicen si me tengo que rajar o no. Estamos complicados”, señaló Taboada.

El humo y la falta de aire fueron parte del escenario vivido en las últimas horas. “Cuesta respirar ahora. El humo es ahora, antes no había. Bajó porque el viento calmó y bajó la intensidad”, relató.

Finalmente, el vecino resumió la sensación general en la comunidad. “Está compleja la cosa porque tampoco hay un panorama que vos decís, bueno, hay un Estado presente. Hay que olvidarte”, concluyó.

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