“Un mural, mil voces: estudiantes de la ESRN 30 de El Bolsón resignifican la historia con arte y compromiso”

En la Escuela Secundaria ESRN 30, un grupo de estudiantes llevó adelante un proyecto artístico colectivo que tomó como base una obra de Antonio Berni y la transformó en un potente mensaje visual, cargado de memoria, identidad y esperanza.

Desde InfoChucao nos hemos acercado a la Escuela Secundaria ESRN 30, ubicada en el corazón de El Bolsón, donde se respira arte, historia y emoción. En el marco de la Semana de Mayo, la comunidad educativa fue protagonista de una experiencia que trasciende lo meramente escolar: la creación de un mural colectivo inspirado en La Manifestación, una de las obras más emblemáticas del artista plástico argentino Antonio Berni.

Claudia Di Lorenzo, profesora de Artes Plásticas e impulsora del proyecto, nos recibe frente al mural. “Lo que tenemos delante nuestro es una obra construida entre muchos, con esfuerzo, sensibilidad y compromiso”, explica. “Es un mural colectivo, participativo, hecho principalmente por estudiantes. Tomamos como punto de partida el cuadro de Berni, La Manifestación, que representa a un pueblo que sale a la calle a reclamar lo más básico: pan y trabajo”.

A partir de ese cuadro, la propuesta fue transformar. No copiar por copiar, sino reinterpretar, actualizar, intervenir desde lo visual pero también desde lo simbólico. “Estamos trabajando en cuarto año el análisis de obras de arte en sus distintos lenguajes: visual, musical y teatral. La idea es que los chicos y chicas no solo conozcan el arte argentino, sino que puedan apropiarse de él, dejar su huella y su mirada”, cuenta Claudia.

El proyecto se inició convocando a estudiantes con afinidad por el dibujo. A cada uno se le asignó un personaje de la obra de Berni, el cual debían replicar en gran formato. El entusiasmo no tardó en aparecer. “Cuando les proponés un desafío real, algo que los saque de la rutina y los conecte con lo manual, con lo expresivo, se prenden. A veces creemos que a los adolescentes no les interesa el arte, pero no es así. Les gusta, solo hay que abrirles la puerta”, afirma la profesora.

El resultado fue un gran collage montado sobre tela, pintado colectivamente, y con varios elementos resignificados. El cartel original que decía “Pan y trabajo” fue reemplazado por un mensaje que interpela desde lo histórico y lo actual: “Patria sí, colonia no”, en alusión a la lucha por la independencia durante la Revolución de Mayo de 1810.

Pero hay más. En lugar de los edificios difusos del fondo de la obra original, el nuevo mural presenta una escena en la que conviven el Cabildo y la Casa Rosada, reforzando el paralelismo entre la lucha del pueblo de 1810 y las demandas del presente. Incluso, uno de los personajes lleva la máscara del Eternauta, el legendario protagonista de la historieta de Héctor Germán Oesterheld, símbolo de resistencia y conciencia colectiva.

“Todo tiene un por qué”, detalla Claudia. “Queríamos que los chicos reflexionaran, que se hicieran preguntas. ¿Qué hace el Eternauta en medio de una manifestación? ¿Por qué está la Casa Rosada ahí? Buscamos que investiguen, que discutan, que piensen. Eso también es arte”.

El proyecto fue transversal: integró contenidos de historia, formación cívica, educación artística y cultura popular. “Ayer escuchaba a Teresa Parodi decir que hay tanta patria en el arte… y tiene razón. El arte no solo refleja, también construye identidad”, comenta Claudia, visiblemente emocionada.

El mural fue finalmente montado y presentado en el marco de los actos por la Semana de Mayo. Las reacciones no se hicieron esperar. “Los chicos se sacaban selfies, lo compartían en sus redes, estaban felices. Al principio algunos dudaban, no querían que colgáramos su parte, pero después, al ver el resultado final, el orgullo les ganó”, recuerda con una sonrisa.

El mural permanecerá expuesto en la escuela por un buen tiempo. No solo como testimonio de un proceso artístico, sino como símbolo de lo que puede lograrse cuando el arte se convierte en herramienta de expresión, memoria y transformación.

“El arte transforma, el arte nos hace renacer, es una forma de comunicar, de resistir y de construir juntos”, concluye Claudia. Y basta con detenerse frente a ese mural para sentir que, efectivamente, hay mucha patria en el arte… y mucho futuro en las manos que lo pintaron.

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