
Un grupo de la Asociación Disminuidos Visuales de la Comarca Andina navegó el lago y compartió sus sensaciones en una jornada atravesada por el viento, el agua y la emoción.
En el Parque Nacional Lago Puelo, un grupo de integrantes de la ADIVI Asociación Disminuidos Visuales de la Comarca Andina participó de una propuesta distinta: navegar el lago desde una experiencia pensada para lo sensorial. La actividad, articulada junto a Náutica Puelo paseos lacustres, abrió una forma de vincularse con el entorno sin depender de la vista.
La iniciativa planteó una jornada donde el contacto con el agua, el viento y los sonidos del paisaje fueron protagonistas. La invitación fue el punto de partida, pero lo que predominó fueron las sensaciones compartidas por quienes se sumaron a la travesía.
Carlos, uno de los participantes, expresó: “Fue un placer inmenso. A pesar de no tener visión, las sensaciones fueron impresionantes”. Y agregó: “Le preguntaba al capitán por los motores, los comandos… hacía muchos años que no me embarcaba. Para mí fue un placer enorme”, dijo Carlos.
La experiencia generó reacciones inmediatas al finalizar el recorrido. La emoción apareció en las palabras y en los gestos de quienes bajaron de la embarcación tras el recorrido por el lago.

Una propuesta que pone en el centro lo sensorial
Analía también compartió su vivencia: “La sensación es hermosa… poder sentir el agua en la cara, el viento, el día que nos tocó. Todo suma”, dijo Analía. Además, destacó el uso de una maqueta previa al recorrido: “Eso nos ayudó a imaginar y a entender por dónde íbamos a ir. Es fundamental”, señaló Analía.
En ese marco, dejó una definición que sintetiza la experiencia: “El hecho de no poder ver no nos limita para nada a disfrutar”, afirmó Analía.
Otro de los integrantes, Carlos, relató: “Fue algo muy lindo, una adrenalina espectacular. Le decía a Benjamín que faltaban las toallas para secarse la cara por el agua”, contó Carlos. Y agregó: “Tenemos cosas naturales hermosas en la Patagonia. Hay que venir a disfrutarlas”, sostuvo Carlos.
La actividad incluyó acompañamiento, guías y una embarcación adaptada a una experiencia centrada en los sentidos, donde el entorno se percibe a través del cuerpo y no solo de la mirada.
Accesibilidad y experiencias en Lago Puelo
La propuesta impulsada junto a Náutica Puelo apuntó a construir una experiencia accesible desde lo sensorial. La lancha abierta, el sonido del agua, el contacto con el entorno y los relatos durante el recorrido formaron parte de la dinámica.
Más allá de la organización, lo que se destacó fue el encuentro con el paisaje desde otra perspectiva. La jornada permitió volver a conectar con el lago a través de sensaciones directas.
Las voces de ADIVI marcaron el sentido de la actividad: volver a embarcarse después de años, compartir el momento y habitar el entorno de una manera distinta.
La experiencia dejó una idea central: la accesibilidad no se limita a lo técnico, también implica generar condiciones para que más personas puedan vincularse con el entorno.
Una jornada para recordar sin necesidad de ver
La navegación en Lago Puelo se construyó desde lo simple, con una propuesta centrada en la experiencia directa.
El contacto con el agua, el viento y los sonidos del lago definieron una jornada que no dependió de la vista para ser significativa.
La actividad dejó como resultado una experiencia que se sostiene en la memoria desde lo sensorial.

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