
En El Bolsón, residentes del barrio Terminal, en la calle Pellegrini, relatan las dificultades que enfrentan luego de las precipitaciones. Reclaman obras de infraestructura y señalan que el problema se repite desde que se asfaltó parcialmente la zona.
Cristina Bravo, vecina del Barrio Terminal, describió la situación tras las lluvias recientes: “La calle Pellegrini estaba a tope de agua, no se podía pasar, estaba de una orilla a la otra”. Según explicó, el asfalto realizado, durante el mandato anterior al actual Intendente, llega solo hasta la mitad de su vivienda y el cordón cuneta no cumple su función porque permanece bajo agua y barro.
Bravo agregó: “La vereda se me está yendo para la zanja que siempre hace la máquina y yo tengo miedo que el cauchero se derrumbe porque pasan los autos y los autos de los profesores de la escuela hogar, de la escuela también del 148, estacionan aquí”. La vecina señaló que la acumulación de vehículos profundiza la zanja y dificulta el cruce.
La problemática también afecta a peatones. “Mi vecina sube el auto para poder bajar y acceder a su casa y ocupa la vereda, a veces no se puede pasar ni por la vereda”. Relató que una mujer mayor de 80 años debe enfrentarse a charcos imposibles de sortear cuando los autos estacionan contra el cerco perimetral de la escuela.
Una visitante sumó su testimonio: “La verdad que uno como turista llegar y ver todo este charco le complica a la señora que nos alquila amablemente un lugarcito”. Además, señaló que debieron utilizar otra calle para realizar compras y evitar resbalones.
Reclamos al municipio
Los vecinos aseguran haber realizado gestiones ante las autoridades locales. Bravo indicó: “Ayer fui a hablar con el titular de Obras Públicas, Walter Forestier, mil veces hablé con Enrique Ibarra, porque cuando estaban haciendo el asfalto, el vecino les dijo que estaban bajando mucho la calle, por casi 90 centímetros”.
La vecina explicó que la obra generó desniveles que derivan en acumulación de agua: “Donde se hizo la plazoleta también vienen bajadas para la calle sin salida y acá una linda pileta”. Según su relato, la máquina intentó nivelar, pero eso podría inundar a otros vecinos.
La situación se agrava por el estancamiento. “Tuve zapitos, olorcito feo de agua acumulada, pero no me dan solución. No pagás tasas municipales todo el año y cuando te dicen que es una obra muy cara, no estamos hablando de una pirámide egipcia”.
Bravo recordó que antes de la pavimentación el agua se absorbía rápidamente: “Ahora tiene que pasar dos o tres días de pleno sol para que esto se evapore”.

Impacto en la vida cotidiana
La vecina advirtió sobre las consecuencias en invierno: “Donde no hay sol, donde no hay temperatura, donde llueve más seguido, todo el año tengo ranitas, sapitos, porque esto queda estancado”.
El problema afecta tanto a conductores como a peatones. “El que anda con auto va pasando despacito, no sabe dónde engancha un pozo o alguna piedra, pero para el que viene caminando, como esta abuela que viene con un bastón desde la esquina, es una complicación grande”.
También se mencionó el caso de un vecino no vidente: “Tiene que ir guiado por otra persona porque si no se complica que pueda salir a hacer compras, no tiene forma de salir de su casa”.
La situación en calle Pellegrini al 100 refleja un reclamo extendido en El Bolsón. “Entendemos claramente que es una deuda de hace mucho tiempo el estado de las calles en todo el ejido”, indicó Bravo.
Los testimonios de vecinos y visitantes evidencian que el anegamiento en la calle Pellegrini afecta la movilidad, la seguridad y la imagen turística de El Bolsón. Los reclamos apuntan a la necesidad de una obra de infraestructura que aún no encuentra respuesta.

Sé el primero en comentar