“El 95% de los focos están relacionados a actividades humanas”

Mariano Amoroso, investigador del CONICET y profesor de la UNRN, analizó los factores que intensifican los incendios en la región y llamó a reforzar la prevención con compromiso social y estatal.

La Comarca Andina atraviesa una situación marcada por incendios forestales que, según Mariano Amoroso, investigador independiente del CONICET y profesor asociado en la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), requieren un cambio de enfoque. “Tenemos que tomar estas lecciones en algún sentido, digo, tragedias, porque conllevan pérdidas de vidas humanas, medios de vida, familias completas, hectáreas de bosque y biodiversidad”, señaló Amoroso en diálogo con FM 105.5 de la Cordillera.

El especialista recordó que el último incendio consumió más de 12.000 hectáreas y que desde hace décadas se advertía sobre este escenario. “Necesitamos educar a la sociedad en lo que tenga que ver con la problemática de incendios, que se siente intensificada en cuanto a su frecuencia y virulencia”, expresó.

Amoroso subrayó que el 95% de los focos ígneos están relacionados con actividades humanas, ya sea por negligencia o intencionalidad. “El clima ha cambiado, estamos en una región de la Argentina en la cual el cambio climático se está haciendo más evidente”, explicó.

Factores que agravan el riesgo

Entre los elementos que potencian los incendios, mencionó la presencia de pinos y el despliegue de talzán, acumulado como combustible por más de un siglo. “Existen herramientas legales para poder manejar el bosque nativo y reducirlo con un trabajo preventivo, pero lamentablemente eso no se está realizando”, indicó.

El investigador también advirtió sobre el crecimiento poblacional en la comarca. “En los últimos 25 años se triplicó la población y se expandió hacia áreas naturales y boscosas, generando zonas de interfase que no existían antes”, sostuvo.

Ese cambio territorial, según Amoroso, incrementa la probabilidad de incendios. “La probabilidad de cualquier negligencia, sumado a zonas en donde hay más gente y más combustible, va a seguir ocasionando estos incendios”, afirmó.

Además, remarcó la falta de educación sobre lo que implica habitar en áreas de interfase. “No hemos recibido el conocimiento necesario como para entender lo que implica vivir en una zona de interfaces”, dijo.

El rol del Estado y los recursos

Respecto del accionar estatal, Amoroso destacó la eficiencia en el combate inicial. “Más del 90% de los focos, cualquier chispita, cualquier llama que sale, casi el 95% son apagados”, aseguró. Sin embargo, advirtió que la recurrencia de incendios y la sequedad del combustible limitan esa capacidad.

“Cuando pensamos en que la población se triplicó, es como tener un solo maestro y un aula con 50 chicos. La respuesta es obvia, y es no”, ejemplificó para graficar la falta de recursos frente al aumento de riesgos.

El investigador insistió en que la prevención debe ser comunitaria. “Funciona si hay una respuesta comunitaria. Si yo hago todo, pero mi vecino no hace nada, no sirve de nada”, expresó.

También sugirió medidas de concientización similares a las que existen en otros países. “Bienvenido a Bolsón, disfrute, pero usted está ingresando a un área de riesgos de incendio forestal”, propuso como ejemplo de cartelería preventiva.

Educación y compromiso social

Amoroso remarcó que la prevención es más económica y eficiente que el combate aéreo. “Muchas veces en estos incendios tan grandes el agua no llega a cumplir ese rol, y toda esa plata pudo haber sido utilizada en una reducción de combustibles”, explicó.

El investigador llamó a sostener el compromiso comunitario durante todo el año. “La respuesta comunitaria durante los eventos de incendio es increíble, pero deberíamos tener ese mismo compromiso en el resto del año”, planteó.

En ese sentido, señaló la necesidad de incorporar la temática en las escuelas. “El agua, los incendios, la biodiversidad deberían ser un eje central en la educación de las personas”, afirmó.

Finalmente, Amoroso destacó el trabajo conjunto entre instituciones y sociedad. “Desde la universidad, desde el CONICET y otras instituciones estamos también trabajando. Somos el Estado también”, concluyó.

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