“El gato que mira”: teatro juvenil en Lago Puelo con una nueva función casi agotada

La obra creada por el grupo independiente Francis vuelve a escena este sábado 15 en la Casa de la Cultura de Lago Puelo. El elenco está integrado por dieciséis niños y adolescentes de la Comarca Andina. La propuesta aborda cómo las infancias atraviesan contextos de guerra.

El grupo de teatro independiente Francis presentará la segunda función de “El gato que mira” este sábado 15 de noviembre en la Casa de la Cultura de Lago Puelo, con un elenco compuesto por 16 actores y actrices, todos niños y adolescentes de la Comarca Andina. “Vinimos para invitar al público a este sábado quince en Cultura Lago Puelo. Vamos a hacer la segunda función de nuestra obra que se llama El gato que mira”, expresó Maribel Bosch Rost, directora del proyecto.

La propuesta escénica sitúa la historia en el año 1944, en Varsovia, dentro de una escuela que queda en pie tras un bombardeo. Allí permanecen Uriel, un niño de nueve años, acompañado por dos institutrices, interpretadas por Mora y Sofía. Según la directora, “la obra aborda un tema que es muy sensible, un tema que está pasando en la actualidad, como las infancias viven en momentos de guerra”.

Mora, actriz de 12 años e integrante del elenco, compartió su experiencia en el rol de institutriz: “Para mí fue algo como… era muy interesante, es muy interesante el tema”. La obra utiliza los nombres reales de los jóvenes intérpretes y sus edades para reforzar el anclaje emocional. “Ella tuvo que trabajar como actriz mucho eso, que es muy distinto a la actualidad”, agregó Bosch Rost.

La joven además expresó su vínculo con la actuación, que desarrolla desde primer grado. “Serían siete años, porque ahora estoy en una escuela donde hay teatro… me gustaría capaz para una actividad para el futuro porque me gusta el teatro y me gusta todo lo que es ese ambiente”, señaló.

Proceso creativo y puesta en escena

El estreno realizado en El Bolsón agotó todas sus entradas tres semanas antes. “Tres semanas antes teníamos entradas agotadas… fue muy emocionante eso”, recordó la directora. Para esta segunda función, quedan pocas localidades disponibles y pueden reservarse por WhatsApp al 2944 80 69 71 o a través de Instagram en @francislagranjera.

El proyecto es completamente autogestivo, con dirección de Bosch Rost y asistencia de Karina Barret Cabal. El vestuario de época fue confeccionado por Norma Rost. “Ella toda la vida coció… y esta historia que yo escribí es un relato muy personal”, explicó la directora. La puesta cuenta además con música original de Gino Minuta, compuesta para cada una de las ocho escenas: “La tuvimos con mucha anticipación… porque es una obra que atraviesa mucha la emocionalidad”, detalló.

El guion pasó por distintas etapas de creación colectiva. Bosch Rost escribió una estructura inicial, pero el elenco incorporó escenas y elementos desde la improvisación. “Como que el guión lo teníamos, pero también creamos nuevas escenas juntos”, contó Mora. La improvisación permitió desarrollar diálogos y situaciones desde la naturalidad de cada participante.

El trabajo de contextualización histórica incluyó investigación conjunta con los jóvenes actores. “Fue todo un proceso de investigación con ellos… ver las fotos, ver esa escuela, y cómo ellos se fueron apropiando”, detalló Bosch Rost. Algunos elementos de la puesta, como referencias a un manzano o a docentes imaginadas por el grupo, surgieron de este proceso creativo compartido.

Reflexión, infancias y construcción escénica

Para los jóvenes intérpretes, el acercamiento al tema generó impacto. “Estaban como muy sorprendidos del tema… se quedaron así, con los ojos abiertos”, recordó Mora sobre los ensayos iniciales. La directora señaló que la obra permitió trabajar sobre experiencias emocionales cercanas: “La pérdida se piensa a veces que en cierta edad no hay tanta noción… y sí la es”.

Bosch Rost destacó que el mayor desafío fue no subestimar la mirada de las infancias. “Tienen un montón para decir, y tienen un montón para opinar, y tienen un montón para conocer”, afirmó. El teatro, sostiene, funcionó como espacio de expresión y de encuentro con relatos familiares e históricos presentes en la Comarca Andina.

La puesta en escena es minimalista: una cama rota y pocos objetos acompañan a los actores, quienes construyen los espacios a partir del texto y la interpretación. “Ellos arman el lugar… hasta un patio y situaciones y lugares que nunca vemos en escena, y eso no lo escribí yo, lo crearon ellos”, agregó la directora.

Funciones y reservas

La función será este sábado 15 de noviembre a las 21 horas en la Casa de la Cultura de Lago Puelo. Según informaron, quedan apenas cinco localidades disponibles. Además, ya está confirmada una tercera presentación el sábado 6 de diciembre a las 21 horas en el auditorio de El Hoyo.

Los esperamos a todas en el teatro, y ojalá nos acompañen”, cerraron Maribel y Mora.

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