
Desde la escuela 75 de Villa El Blanco, en Cholila, vecinos y vecinas voluntarias relatan cómo organizan viandas y primeros auxilios en medio de los incendios forestales, mientras reclaman mayor logística estatal.
La apertura de la escuela nº 75 de Villa El Blanco permitió montar una cocina comunitaria para asistir a brigadistas y voluntarios. Elba, vecina y voluntaria, explicó que: “El jueves a la noche armamos unas viandas, viernes a las 4 de la tarde armamos viandas ya con la autorización aquí en la escuela, ayer sábado trabajamos también y hoy, o domingo, bueno, estamos acá”.
El espacio se organizó con señalización y cronogramas, además de un aula destinada a primeros auxilios. “Ese aula se armó a partir de ayer de una situación que se dio y fue como una especie de estar atentos, simplemente”, relató.
La colaboración proviene de distintos sectores. “Aquí hay colaboración por parte del Estado, que traen insumos, frutas, verduras. Hay colaboración de los vecinos que traen también lo que tienen”, señaló Elba, destacando también el rol de la directora de la escuela en la gestión.
Viandas para brigadistas y voluntarios
La cocina comunitaria incrementó rápidamente su producción. “Empezamos con 10 y estamos ya en 60. Ayer habíamos hecho 75”, detalló la voluntaria. Las viandas se distribuyen en el Cañadón del Blanco, donde se encuentran brigadistas y vecinos cuidando las cenizas.
Elba subrayó que la ayuda no distingue entre oficiales y voluntarios: “Esto es lo que estamos tratando de atender, porque sabemos que aquí es compleja la entrada a los que podemos, a todos, o sea, a las personas”.
Las donaciones también sostienen la tarea. “Estamos recibiendo donaciones de personas que se acercan, que a veces se comparten, se necesitan determinadas cosas”, explicó, mencionando insumos enviados desde hospitales y organizaciones locales.

Falta de protocolos y logística estatal
La ausencia de información oficial preocupa a los vecinos. “Un protocolo fehacientemente real desconocemos si existe”, afirmó Elba. La comunidad se limita a medidas básicas como mojar patios o preparar documentos para una evacuación rápida.
La voluntaria cuestionó la falta de planificación: “Lo que en mi mirada personal está faltando es una presencia fuerte de logística desde el Estado, porque hay un descontrol”.
En su testimonio, recordó políticas previas de preparación ante catástrofes ambientales: “Se compraron cocinas de campaña, hospitales de campaña. Y obviamente debe haber personas con logística entrenadas”.
Organización comunitaria frente al fuego
La respuesta vecinal se sostiene en la solidaridad. “Es el pueblo organizándose con los recursos que se tienen. Pasan aviones, pasan camiones, pasan vehículos de personas que se autoconvocan”, describió Elba.
La emergencia, señaló, se vincula con la falta de prevención en los bosques. “Hace tres años que no se hacen prevenciones de piezas de bosques. Y sí, tienen todas las chances de iniciarse y despertar determinado tipo de estades”.

Finalmente, la voluntaria destacó la importancia de la unión comunitaria: “En esto es importante que los ciudadanos como compañeros nos abracemos y entendamos que todo recurso nos va a parecer insuficiente”.
La cocina comunitaria de Villa El Blanco se convirtió en un espacio clave para sostener a quienes combaten el fuego, mientras los testimonios reflejan la necesidad de un Estado presente y articulado.

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