Glaciares en retroceso: el DPA advierte sobre el impacto del cambio climático en la cordillera andina

Desde el organismo provincial confirmaron que los glaciares de toda la región vienen perdiendo masa año a año. Las mediciones apuntan al cambio climático, la falta de nevadas y veranos cada vez más secos como factores clave. Reforzaron el monitoreo y llaman a una gestión responsable del recurso hídrico.

En diálogo con la prensa, el delegado regional del Departamento Provincial de Aguas (DPA), Matías Tormann, confirmó un dato que cada vez preocupa más a científicos, técnicos y comunidades cordilleranas: los glaciares de la región están en retroceso constante desde hace más de una década. En particular, las observaciones realizadas por el área de Hidrometeorología del organismo desde 2011 en el glaciar Hielo Azul, y desde 2012 en el glaciar Perito Moreno, muestran una disminución sostenida de masa glaciar, algo visible incluso a simple vista para quienes recorren la montaña año tras año.

“Cada verano se nota. Se forman nuevas lagunas en la base de los glaciares, hay menos acumulación de nieve y eso afecta su volumen. Son fenómenos directamente vinculados al cambio climático”, explicó Tormann.

Glaciar del Cerro Hielo Azul

Aunque las bajas temperaturas de esta última semana recuerdan a los inviernos de antaño, el funcionario advirtió que las grandes nevadas han sido cada vez más escasas en los últimos años, y que los veranos secos acentúan la pérdida de masa glaciar. Todo esto, según indicó, tiene implicancias directas sobre el recurso hídrico disponible en las cuencas que abastecen a pueblos y ciudades andinas.

Monitoreo constante y planificación a futuro

A pesar de lo preocupante del diagnóstico, Tormann aclaró que “esto no significa que nos vamos a quedar sin agua”, y subrayó que el monitoreo constante permite anticipar escenarios para tomar medidas preventivas y diseñar estrategias de manejo y gestión del agua a largo plazo.

“La clave es no dejar de medir, seguir de cerca los cambios. El monitoreo nos da información valiosa para planificar políticas públicas y prever soluciones ante cualquier escenario negativo”, dijo.

Los relevamientos del DPA se realizan mediante el uso de GPS diferencial y drones, con puntos fijos establecidos en las zonas de acumulación y ablación de los glaciares, lo que permite comparar año a año las variaciones. Esta labor técnica se mantiene activa desde hace más de diez años y es considerada estratégica para la gestión de cuencas hídricas en la provincia.

¿Podrían desaparecer los glaciares?

En los últimos días, circularon titulares alarmistas que afirmaban que la región podría quedarse sin glaciares en menos de 20 años. Consultado al respecto, Tormann fue cauto:

“No creemos que eso vaya a suceder de forma tan inmediata. Es cierto que hay un retroceso, pero dependerá de cómo evolucionen las condiciones climáticas en los próximos años. Las nevadas aún pueden cumplir un rol clave en la alimentación de los glaciares”.

No obstante, insistió en que el cuidado del agua debe ser una prioridad colectiva. “Cada gota cuenta. Lo vivimos todos los veranos, con escasez y restricciones. Cuidar el recurso implica también valorar y entender lo que ocurre en la montaña”, concluyó.

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