“Hoy nosotras ocupamos lugares de jefatura gracias a la lucha de otras”: la voz de la Comisaría de la Mujer en el 8M

En el Día Internacional de la Mujer, la comisaria Anahí Ñancufil reflexionó sobre el rol de las mujeres en las fuerzas de seguridad y la importancia de la lucha histórica por los derechos.

La Comisaría de la Mujer, bajo la conducción de la comisaria Anahí Ñancufil, cumple nueve años en la Comarca Andina y se consolida como un espacio de atención y acompañamiento frente a la violencia de género. “Ahí llegan las mujeres en situación de vulnerabilidad o con dudas, con miedo, atravesando situaciones de violencia y son atendidas por el personal”, explicó Ñancufil.

El trabajo cotidiano incluye la intervención en casos donde hay niños, niñas y adolescentes en riesgo. “Cuando hay niños, niñas y adolescentes en riesgo o que están siendo testigos de que su familia está siendo víctima de violencia, le damos intervención al servicio de protección”, detalló. La coordinación se realiza con fiscalía y los servicios de protección de cada localidad.

El acompañamiento a las víctimas es integral. “Se acompaña mucho a la víctima, ya sea con nuestro acompañamiento policial, como también tenemos acompañamiento de parte de fiscalía, que es el personal del SAV, donde hay psicólogos y otros profesionales”, señaló la comisaria. El SAV también prepara a las personas para el proceso judicial y las contiene en cada instancia.

Denuncias y reserva de identidad

La ley habilita a que cualquier persona pueda denunciar, no solo la víctima. Ñancufil explicó: “Actualmente la ley nos autoriza a tomarle la denuncia a un vecino, a un tercero, a la escuela y el hospital. Los funcionarios públicos están obligados a denunciar, más aún cuando hay niños en riesgo”. Además, se puede solicitar reserva de identidad, garantizando que los datos personales no sean expuestos en el trámite judicial.

Los casos más frecuentes que llegan a la comisaría son de violencia psicológica, física, económica y simbólica. “Muchos casos fueron del tema de violencia psicológica, violencia física, y también se llega a ver mucho lo que es la violencia económica y simbólica”, indicó. La comisaría del Hoyo es la más antigua de la comarca y atravesó incluso la etapa de pandemia.

La diferencia con una comisaría tradicional es clara. “La comisaría del hombre, como dicen, es la comisaría convencional, y la comisaría de la mujer fue creada para atender estos casos, y de la manera que se necesita: privacidad, confidencialidad”, explicó Ñancufil.

Capacitación constante

El personal de la Comisaría de la Mujer participa de capacitaciones permanentes en el marco de la Ley Micaela y la Ley Lucio. “Nosotras, como las que trabajamos en Comisaría de la Mujer, estamos en constante capacitación. Renovamos todos los años lo que es Ley Micaela”, afirmó. También se dictan talleres en instituciones educativas y organizaciones comunitarias.

La comisaria destacó la importancia de visibilizar la violencia psicológica, muchas veces naturalizada. “Por ahí creen que un insulto ya lo tengo naturalizado, pero no es denunciable porque es un daño que se causa”, señaló.

El 8M y la lucha histórica

En el marco del 8 de marzo, Ñancufil reflexionó sobre el significado de la fecha. “Para nosotros es un día más que nada conmemorativo, no festivo, ya que hace muchos años atrás hay muchas mujeres que hasta hoy en día siguen luchando para tener presentes sus derechos”, expresó.

La comisaria recordó la lucha de las trabajadoras textiles que murieron en un incendio y la importancia de conmemorar a quienes abrieron camino. “Hoy nosotras ocupamos lugares de jefatura gracias a la lucha de otras”, afirmó.

Finalmente, compartió una reflexión personal: “Todas las mujeres hemos vivido en algún momento abusos de algún tipo, violencia de algún tipo. Personalmente sí, y cuando te hace el click decís: esto era violencia económica, lo naturalizás y no te das cuenta hasta que lo pensás”.

La Comisaría de la Mujer, dirigida por Anahí Ñancufil, se consolida como un espacio fundamental en la Comarca Andina, no solo para recibir denuncias, sino también para acompañar, contener y capacitar a la comunidad frente a la violencia de género.

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