
Tenía 71 años y falleció por causas naturales. La sala de juegos no fue desalojada y varios jugadores continuaron apostando como si nada hubiera ocurrido. La escena generó indignación entre los presentes.
Una escena tan insólita como perturbadora tuvo lugar el viernes por la tarde en el Bingo Puerto de Mar del Plata. Una mujer de 71 años murió en plena sala de juegos y, mientras su cuerpo permanecía en el suelo, apenas cubierto por una tela blanca, decenas de apostadores continuaron jugando en las máquinas tragamonedas del lugar, que en ningún momento interrumpió su funcionamiento.
El episodio ocurrió cerca de las 18 horas en el complejo ubicado en la calle Edison al 400. Según informaron medios locales, la mujer se encontraba en el lugar como jugadora habitual cuando sufrió una descompensación y cayó al piso, quedando boca abajo sobre las baldosas. Una persona se acercó a cubrirla con un lienzo blanco y otra dio aviso al servicio de emergencias.
Minutos más tarde, arribaron al lugar efectivos policiales y una ambulancia, que constataron el fallecimiento. La víctima no presentaba lesiones visibles y se determinó que murió por causas naturales, motivo por el cual no se inició una investigación penal ni intervino la Justicia.
Lo que más llamó la atención fue lo que ocurrió mientras el cuerpo seguía en el lugar: la sala de juegos no fue evacuada, ni cerrada al público. Varias personas continuaron apostando en las máquinas ubicadas a pocos metros del cadáver. Una imagen que circuló en redes sociales muestra claramente la escena: el cuerpo tapado, en el piso, y detrás, jugadores sentados frente a las tragamonedas, sin reaccionar.
El personal policial delimitó un área para preservar el cuerpo hasta que fue retirado por los servicios médicos. Sin embargo, durante todo el proceso, las actividades del bingo continuaron con normalidad.
La situación generó indignación y críticas por parte de testigos y usuarios en redes sociales, quienes cuestionaron la falta de respeto y empatía, tanto de los jugadores como del establecimiento, por no haber interrumpido la actividad tras lo ocurrido.

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