
Bárbara Fernández, una residente de Epuyén hace más de 14 años, expone las dificultades que enfrentan los habitantes del pueblo debido a la burocracia y la falta de recursos. La comunidad sufre para recibir asistencia económica y solucionar problemas de tierras, afectando su sustento y calidad de vida. Vecinos se organizan para gestionar donaciones y buscan reconocimiento y apoyo del gobierno municipal.
Bárbara Fernández, vecina de Epuyén, describe una situación complicada para los afectados en el pueblo debido a la burocracia y la falta de recursos. Menciona las dificultades en el ordenamiento de tierras y la llegada de recursos económicos del estado provincial, ahora en manos del estado municipal. La mayoría de los habitantes dependen de sus talleres, animales y producciones agrícolas y apícolas, las cuales no han recibido los elementos necesarios para recomponerse.
“La verdad que la situación para los afectados del pueblo se nos está complicando a nivel llegada de recursos, a nivel sistema burocrático”, cuenta Barbara. Y agrega que “si bien yo tengo una situación particular pero en general la población tiene muchas dificultades a la hora de resolver el tema tierras y la llegada de los recursos económicos que brindó el estado provincial”.
Bárbara comparte su experiencia personal, donde su familia fue alojada en una parcela con un edificio público en 2016 bajo un acuerdo que prometía solución habitacional en seis meses, lo cual no se cumplió. Han pasado diez años buscando soluciones a nivel municipal y provincial, sin resultados.
“Quedan en manos del estado municipal hoy y no sólo en la recomposición y reconstrucción de nuestros hogares sino también en áreas como el área de producción, el sistema de vida de la mayoría de los habitantes de este lugar data en nuestros talleres, en nuestros animales, en las producciones agrícolas, apícolas, bueno el sector de la rinconada, mucha crianza de animales que hoy en día no han recibido los elementos necesarios para recomponer su sistema productivo que en definitiva es el que nos sostiene”.
Este problema burocrático también ha impedido que reciban asistencia. Han perdido su taller, hogar y producción, y ahora duermen en una carpa. “Nosotros estamos en carpa, perdimos nuestro hogar, lo que implica perder nuestro hogar, nuestros recuerdos, nuestros muebles, nuestra ropa, las cosas de los niños y producción, mucha producción también perdimos”, cuenta Bárbara. La situación afecta a muchos otros habitantes que enfrentan problemas similares con la documentación de tierras.
Bárbara solicita al gobierno municipal de Epuyén que reconozca su derecho a la tierra, su trabajo, y les permita devolver el edificio público y construir su hogar. “Que reconozca nuestro derecho en la tierra de hace 10 años, que reconozca el trabajo que hizo esta familia y que nos permita devolver el edificio público que nos prestó, que para nosotros es muy importante porque siempre trabajamos para que el edificio público siga cumpliendo su función en la medida de lo posible, así que que nos permitan pagar nuestra tierra y construir, reconstruir nuestro hogar, que es nuestro sistema de vida y que nada, nosotros somos jornaleros y depende de mucho”, argumenta la vecina.
Socialmente, los vecinos se han organizado en un grupo de WhatsApp para gestionar donaciones y apoyar a las familias afectadas. Ella destaca la necesidad de atención a estos hechos y de unidad para salir adelante.

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