
Un equipo de científicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco prueba un desarrollo elaborado con aceites esenciales de plantas de Esquel para controlar a Varroa destructor, uno de los principales problemas sanitarios de la apicultura.
Las abejas, esenciales para la polinización de cultivos y la biodiversidad global, enfrentan hoy a uno de sus principales enemigos: Varroa destructor, un ácaro que perfora su cutícula y debilita a las colonias, lo que facilita infecciones secundarias y el colapso de colmenas.
La presencia del parásito se convirtió en un problema recurrente para el sector apícola, asociado a pérdidas económicas, riesgos productivos y efectos sobre el equilibrio ecológico.
En ese contexto, desde la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) surgió una línea de trabajo científico orientada a buscar alternativas para el control sanitario de las colmenas. En la sede Esquel, la acaróloga y docente Susana Rizzuto investiga desde hace casi tres décadas la biología de artrópodos y la sanidad apícola regional.
Ese trabajo derivó en el desarrollo de BioVar Patagonia, un bioproducto elaborado por el grupo de investigación que dirige Rizzuto junto a Rosa Manzo, con la participación de las becarias Carolina Amaturi y Brenda Freeman, además de estudiantes que integran el equipo.
Un desarrollo con aceites esenciales de plantas de Esquel
El producto está formulado con aceites esenciales de plantas cultivadas en la zona de Esquel, lo que plantea una alternativa al control químico tradicional utilizado para combatir el ácaro.
La propuesta también abre la posibilidad de avanzar, en el futuro, hacia la producción del bioproducto desde la universidad pública, con impacto en el sector apícola regional.
El desarrollo fue impulsado por el grupo de científicas de Sanidad Apícola de la Sección Artrópodos del Laboratorio de Investigación en Evolución y Biodiversidad (LIEB) de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la UNPSJB.
El proyecto busca responder a una problemática concreta del territorio mediante investigación aplicada vinculada con la producción apícola.

Ensayos a campo y validación del producto
Desde el 9 de febrero hasta el 30 de marzo, el equipo realiza ensayos a campo del producto BioVar en distintos apiarios de la región.
Las pruebas se desarrollan en un momento clave del ciclo apícola, previo al cierre de las colmenas que ocurre entre marzo y abril, en ambientes expuestos al viento patagónico y a variaciones térmicas.
El objetivo central de esta etapa es determinar cuál es la dosis adecuada para que los compuestos naturales resulten eficaces en condiciones reales. Los aceites esenciales utilizados presentan características volátiles: pueden evaporarse, dispersarse o reaccionar de manera distinta según la temperatura, la humedad y las condiciones ambientales.
Por ese motivo, los ensayos permitirán ajustar la concentración óptima del bioproducto y evaluar su desempeño fuera del ámbito experimental.
Trabajo conjunto con productores y organismos técnicos
Una vez definida la dosis adecuada, el equipo prevé repetir la experiencia junto a productores de las asociaciones de apicultores de la Comarca y de Epuyén.
En esa etapa también participarán técnicos del INTA y del Ministerio de Producción de la Provincia de Chubut, con sede en Trelew.
La replicación de los ensayos en distintos puntos de la provincia permitirá analizar cómo se comporta el producto en diferentes ambientes y condiciones productivas.
El proyecto suma además la colaboración de Timoteo Cucullu, quien realiza el registro fotográfico del trabajo. La iniciativa busca aportar una respuesta científica a un problema que afecta a la apicultura y la biodiversidad, a partir de investigación desarrollada en la Patagonia.

Sé el primero en comentar