
La aprobación de un cateo en 10.000 hectáreas atravesadas por el Río Chubut despierta preocupación en comunidades de Río Negro y Chubut. La empresa Tamar Minin S.A. obtuvo los derechos de exploración en una zona clave para el abastecimiento de agua.
En enero de este año se publicó la aprobación de un cateo minero en el Alto Río Chubut, un trámite iniciado en 2025. El permiso fue adjudicado a Tamar Minin Sociedad Anónima, una empresa joven integrada por argentinos dedicada a la exploración de minerales. Según la información oficial, el cateo habilita la búsqueda de oro, plata, cobre y zinc.
La periodista Susana Lara explicó que “un cateo es la primera etapa formal hasta que pasan todos los estudios y las distintas aprobaciones, hasta que después es, en caso de ser positivo, una explotación minera”. La compañía está vinculada a proyectos en Catamarca, Salta, La Pampa y Santa Cruz, aunque este cateo en Río Negro aún no figura en su página web.
Una franja atravesada por el Río Chubut
El área de 10.000 hectáreas se ubica en el Alto Río Chubut, atravesada en su totalidad por el curso del río en su naciente. La superficie incluye tierras ocupadas por pobladores de El Bolsón, como Felipe Coluín y las familias Miranda y Moll, además de una fracción del Fideicomiso Maike y parcelas de bosque de lengas, cuya explotación está prohibida en la provincia.
“Estamos hablando de bosque nativo, fauna silvestre, además de poblaciones que están asentadas en algunas zonas durante el recorrido del río”, señaló Lara. El río abastece a gran parte de la provincia de Chubut y concentra el 80% de su caudal en esa zona, un recurso que ya se encuentra en baja por la sequía.
Antecedentes y marco legal
La minería en Argentina se expandió a partir de las reformas de los años 90. “La Administración Menem firmó acuerdos muy importantes, un paquete de acuerdos para la reforma de la minería, fueron tres leyes grandes: la ley de minería, el código minero y una de promoción de inversiones”, recordó Lara.
En ese contexto, países como Canadá y Australia financiaron investigaciones junto a universidades argentinas y organismos como el Servicio Nacional de Investigaciones Geológicas (CESEMAR). El desarrollo tecnológico y la transición energética global reactivaron proyectos antes postergados, que hoy vuelven a ser retomados por empresas junior como Tamar Minin.
Estrategia empresarial y aceptación social
Lara explicó que “Tamar Minin se considera a sí misma una empresa junior, es decir, compran los derechos, hacen pie rápido en lugares que después se van capitalizando y lo pueden revender para que eventualmente la explotación termine en manos de las grandes empresas globales”.
Este tipo de compañías mide también la aceptación social de los proyectos. “Se van instalando de a poquito y un poco esta lectura del contexto”, agregó. La minería, recordó, es de largo plazo y suele enfrentar resistencias sociales, como ocurrió con el proyecto Calcatreu en Río Negro.
Riesgo ambiental y denuncias vecinales
La diferencia central respecto a otros proyectos mineros es el impacto sobre el agua. “No estamos hablando de cualquier río, sino de un río que abastece a la mitad de la población de la provincia vecina, en un lugar donde son las nacientes, el mayor caudal está en esa zona”, advirtió Lara.
Vecinos de Maitén denunciaron que el agua bajaba turbia y sospechaban de movimientos de maquinaria. Sin embargo, también señalaron el uso intensivo del recurso por parte de la estancia de Benetton, que desde hace años implementa sistemas de riego por pivote para la producción ganadera.
Glaciares sin protección legal
Otro punto señalado es que las formaciones glaciares de la zona quedaron fuera de la protección de la ley nacional de glaciares. “No quiere decir que queden fuera de la tensión y del reclamo que pueda hacer la sociedad”, subrayó Lara.
La periodista concluyó que la vigilancia ciudadana será clave: “Seguramente van a advertir a tiempo si hay algún movimiento de camiones, algún movimiento inusual que dé cuenta si realmente ya están en el territorio”.

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