
El recorte de fondos impacta en el instituto nuclear y pone en riesgo tratamientos clave en Río Negro
La crisis en el Intecnus de Bariloche sumó un nuevo capítulo con el despido de 18 especialistas y la paralización parcial de sus servicios. La medida afecta directamente áreas críticas vinculadas a la atención de pacientes con enfermedades complejas.
El conflicto se desató luego de que la empresa IMQ S.A.S., responsable de los servicios de quirófanos e internación, informara que no podrá continuar operando por problemas económicos. “no podrá seguir prestando el servicio y despedirá a 18 especialistas”, informó el portal InfoGremiales.
Este escenario se da en el marco de la política de ajuste fiscal impulsada por el gobierno de Javier Milei, que impacta sobre organismos de ciencia y tecnología. El recorte presupuestario en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) aparece como un factor central en la crisis.
La decisión dejó al instituto en una situación de parálisis operativa parcial, afectando el funcionamiento de sectores vinculados al diagnóstico y tratamiento de patologías complejas.
Impacto en pacientes y tratamientos en curso
El principal foco de preocupación está puesto en los pacientes oncológicos y cardíacos, que dependen de la continuidad de los servicios para sostener sus tratamientos. La interrupción de quirófanos e internación afecta la cadena de atención integral.
Quienes requieren radioterapia o estudios de medicina nuclear enfrentan ahora la posibilidad de que sus tratamientos sean suspendidos o reprogramados, lo que genera incertidumbre sobre su evolución clínica.
Desde la institución indicaron que las cirugías programadas están siendo analizadas de forma individual para definir posibles derivaciones a otros centros de salud.
Sin embargo, cada demora en este tipo de patologías implica riesgos concretos, ya que los tiempos de intervención son determinantes en enfermedades como el cáncer o afecciones cardiovasculares.
Derivaciones y limitaciones del sistema de salud
El traslado de pacientes a otros centros no resulta sencillo. Involucra costos adicionales, tiempos de espera y dificultades logísticas que el sistema público no siempre puede absorber.
El Intecnus cuenta con tecnología específica para diagnósticos metabólicos de alta precisión, fundamentales para detectar enfermedades en etapas tempranas, especialmente en oncología y cardiología.
En ese contexto, la pérdida de capacidad operativa del instituto impacta no solo en la atención inmediata, sino también en la detección precoz de patologías.
El centro acumula más de 500.000 prestaciones realizadas y mantiene un lugar relevante en el ámbito de la investigación científica aplicada a la salud.
Recorte de fondos y falta de respuestas
La crisis actual se profundiza con el desfinanciamiento de la CNEA y los retrasos en los pagos por parte de PAMI y distintas obras sociales, lo que agrava la situación financiera del instituto.
Los despidos representan un síntoma de un problema mayor vinculado a la reducción de recursos destinados a la ciencia y la salud nuclear.
Hasta el momento, el gobierno nacional no presentó medidas para revertir el escenario ni dio explicaciones sobre el impacto de estos recortes.
Mientras tanto, crece la incertidumbre entre trabajadores, pacientes y sus familias, en un contexto donde la continuidad de los tratamientos resulta determinante.

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