
En el marco del Día Mundial de la Abeja, el apicultor Aldo Troman habló sobre la importancia de los polinizadores, la producción apícola en la Comarca Andina y la necesidad de fortalecer la conciencia ambiental y la apicultura sustentable.
El 20 de mayo se conmemoró el Día Mundial de la Abeja, una fecha que volvió a poner en agenda el rol de los polinizadores en la producción de alimentos y el equilibrio de los ecosistemas. En ese contexto, el apicultor de la Comarca Andina, Aldo Troman, remarcó la relevancia de las abejas y de otras especies polinizadoras para la economía y el ambiente. “Estamos hablando de que son polinizadores del 75% a nivel mundial de los cultivos de todo tipo”, señaló Aldo Troman, apicultor de la Comarca Andina, al referirse a estudios difundidos por la FAO sobre el impacto de la polinización en la producción agrícola.
El productor explicó que no sólo las abejas cumplen esa función, sino también miles de especies diferentes. “Estamos hablando de 20.000 especies de polinizadores, de los cuales cinco pertenecen a la apis melífera, que es la abeja que conocemos”, indicó.
Además, destacó el crecimiento de la actividad apícola en la Comarca Andina durante los últimos años. “Hay mucha cantidad de apicultores y apicultoras, que es un auge muy grande que está emergiendo”, sostuvo.
Apicultura sustentable y biodiversidad en la Comarca Andina
Troman señaló que la región cuenta con una gran diversidad de flora, aspecto que favorece el desarrollo de la apicultura sustentable y la alimentación de las abejas. “En la comarca andina hay una biodiversidad de plantas y flores enorme”, expresó.
En ese sentido, comentó que su formación en la diplomatura de Apicultura Sustentable y Polinización de la Universidad Nacional del Comahue le permitió observar el entorno desde otra perspectiva. “Pude descubrir de que en un metro por un metro de un patio hay comida”, afirmó.
El apicultor explicó que incluso en zonas urbanas existen múltiples fuentes de alimento para las abejas. “Estoy mirando en esta cuadra y acá hay un montón de comida para las abejas”, contó, y mencionó especies como el maqui, el maitén, el retamo y distintas flores de jardín.
También remarcó que las abejas polinizan una amplia variedad de espacios y cultivos. “Si te ponés a mirar con mucho detenimiento y observación es descubrir por todos lados”, aseguró al describir el trabajo de los polinizadores en huertas, flores y vegetación nativa.

El impacto del clima y el cuidado de las abejas
Troman explicó que desarrolla una producción destinada principalmente al autoconsumo familiar y remarcó la necesidad de modificar la mirada sobre el trabajo apícola. “Las abejas hacen miel, yo solamente saco una parte de lo que ellas recolectan”, expresó.
En relación al contexto climático, advirtió sobre las dificultades que atraviesa el sector. “Estos últimos años ha venido un clima muy hostil, veranos muy secos, hubo cortes de entrada de néctar, las flores se secaron”, indicó.
Para el apicultor, el principal desafío es sostener el cuidado de las colmenas frente a esos cambios. “Lo único que podemos hacer es cuidarlas nada más, cuidarlas y acompañarlas en los procesos climáticos”, señaló.
Además, afirmó que la apicultura sustentable no puede reducirse a la extracción de miel. “No es todo extraer y llevarme la miel, también un poco de tener la conciencia de que sin estos polinizadores perdemos gran parte del equilibrio de los ecosistemas”, sostuvo.
Charlas en escuelas y especies nativas de la Patagonia
Troman contó que comenzará a brindar charlas para estudiantes de sexto grado en la Escuela 103, como parte de un proyecto vinculado al cuidado de las abejas y la producción escolar. “Creo que empieza por ahí, por lo más chiquito que es la primaria”, manifestó.
También explicó que en distintos puntos de la comarca funcionan consejos apícolas, de dimensión municipal, que impulsan encuentros y actividades de concientización. “Se fomenta un montón el cuidado, se trata de comunicar todo lo que más se puede”, afirmó.
Durante la entrevista, el apicultor relató además el descubrimiento de una abeja nativa de la Patagonia Andina, observada durante recorridas por zonas afectadas por incendios. “Descubrí una abeja nativa que es como una mezcla de una abeja común con un manganá de ese color naranja hermoso”, describió.
Finalmente, insistió en la necesidad de proteger a todos los polinizadores. “Hay que cuidarlo de las fumigaciones, de un montón de cosas que suceden”, expresó. Y concluyó: “Para mí el día de la abeja es todos los días, es el cuidado diario”, destacó Aldo Troman.


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