El establecimiento está ubicado en Alto Río Pico, tiene 16 kilómetros de costa sobre el río y cuenta con espejos de agua. El Observatorio de Tierras detectó que la publicación se difundió durante los diez días en que la protección de la normativa quedó temporalmente desplazada.

Una oferta inmobiliaria de un campo de 2.943 hectáreas en Alto Río Pico, Chubut, quedó bajo análisis del Observatorio de Tierras luego de que se detectara su promoción durante el período en que la protección de la Ley de Tierras quedó temporalmente suspendida. La propiedad se ofrecía con distintos espejos de agua y 16 kilómetros de costa sobre el río Pico.
El relevamiento fue realizado por el Observatorio de Tierras, un espacio de investigación académica integrado por profesionales y becarios del CONICET y de la Universidad de Buenos Aires (UBA), vinculado al Programa de Investigación en Historia de América. La organización siguió publicaciones en redes sociales de una inmobiliaria rural que promocionaba campos patagónicos y dirigía parte de sus mensajes a posibles compradores extranjeros.
La situación se produjo en medio de los movimientos judiciales vinculados con el DNU 70/23 y la Ley de Tierras. Según la cronología reconstruida por el Observatorio, el 29 de septiembre la Corte Suprema adoptó una decisión que dejó sin efecto la protección cuestionada, mientras que el 9 de octubre dispuso la suspensión provisoria del artículo 154 del decreto. Entre ambas fechas transcurrieron diez días en los que cambiaron temporalmente las condiciones legales para la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.
La normativa contempla restricciones vinculadas con la superficie rural en manos extranjeras, la ubicación de los establecimientos en zonas de frontera y la presencia de determinados cuerpos de agua. También establece límites a la proporción de tierras extranjerizadas por departamento y condiciones relacionadas con la concentración de propiedades según la nacionalidad de sus titulares.

Cómo se promocionó el campo en Río Pico
La reconstrucción del Observatorio comienza el 26 de septiembre, cuando se creó en Instagram una cuenta denominada Loma Alta Propiedades. El perfil se presentaba como una inmobiliaria rural con sede en Esquel y orientada al mercado patagónico. En su primera publicación ofrecía asesoramiento a quienes buscaran comprar campos y propiedades rurales en la región.
El 30 de septiembre, cuatro días después de la creación de la cuenta, se publicó la oferta del establecimiento de Alto Río Pico. El anuncio destacaba su superficie, su potencial turístico y forestal y el acceso a un lago, una laguna y un río. También estaba redactado en inglés, un elemento que el Observatorio consideró relevante para analizar el público al que podía estar dirigida la comercialización.
La promoción continuó el 3 de octubre con una publicación dedicada a explicar las oportunidades de inversión en tierras de la Patagonia. El material estaba dirigido a posibles inversores extranjeros y presentaba la tierra productiva como un recurso limitado. También mencionaba la disponibilidad de agua dulce y bosques y la posibilidad de que las propiedades rurales incrementaran su valor con el tiempo.
En esa publicación, la inmobiliaria incluyó referencias a las condiciones legales para este tipo de inversiones y a las oportunidades que podía ofrecer el escenario normativo de esos días. Según el Observatorio, esos mensajes, junto con las características del campo anunciado, justificaban examinar si se había intentado avanzar con una operación que pudiera quedar alcanzada por las restricciones de la Ley de Tierras.
Qué se sabe sobre una posible venta
Uno de los interrogantes centrales es si durante esos diez días se iniciaron gestiones o se concretaron actos capaces de consolidar derechos sobre el establecimiento. Sin embargo, la existencia de la oferta inmobiliaria no demuestra que el campo haya sido vendido, que hubiera un comprador extranjero ni que se hubiera realizado una transferencia de propiedad durante ese período.
El Observatorio también examinó la identidad de la firma que difundió el anuncio. Según su investigación, Loma Alta Propiedades no aparece inscripta con ese nombre. Al revisar información del portal inmobiliario Zonaprop, la organización encontró referencias al corredor inmobiliario Martín Gough, matrícula 71, como responsable de las operaciones publicadas bajo ese perfil.
La reconstrucción relacionó al corredor con Ameghino 830 Propiedades, una firma constituida por Jorge Alberto Vernengo y Julieta Vernengo, según un registro publicado en el Boletín Oficial de Chubut el 29 de octubre de 2025. El Observatorio incorporó ese antecedente a su investigación para examinar quiénes podrían estar detrás de la cuenta que promocionó el campo.
El caso mantiene abierto el interrogante sobre lo ocurrido durante el período de suspensión de la protección legal. Por el momento, la información relevada permite documentar la promoción de un campo de casi 3.000 hectáreas en Chubut y las publicaciones destinadas a captar inversores, pero no confirmar que la oferta haya derivado en una operación inmobiliaria.

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