Martín Miguel de Güemes: el rol político del prócer en la construcción de la independencia

En el aniversario de la muerte de Martín Miguel de Güemes, el profesor e historiador Oscar Caram analizó la dimensión política de una figura que, según sostuvo, fue mucho más que un jefe militar y resultó clave para sostener el proyecto independentista impulsado por José de San Martín.

Por Ada Augello

Cada 17 de junio, el calendario argentino vuelve sobre la figura de Martín Miguel de Güemes, uno de los protagonistas de la independencia que durante mucho tiempo quedó asociado casi exclusivamente a la resistencia militar en la frontera norte. Sin embargo, detrás del conductor de los Infernales hubo también un dirigente político, cuya actuación resultó decisiva en uno de los momentos más complejos de la construcción de la naciente nación.

Esa fue la mirada que propuso el profesor e historiador Oscar Caram, quien durante una entrevista radial brindada para InfoChucao invitó a revisar la trayectoria del caudillo salteño más allá, de los relatos tradicionales. “La figura de Güemes ha sido de alguna manera encorsetada en el aspecto militar”, señaló Caram al referirse a una historiografía que tendió a destacar las campañas y los combates, por encima de otras dimensiones de su actuación pública.

Para el historiador, esa lectura deja en segundo plano un aspecto central: el acompañamiento político que Güemes brindó al proyecto de emancipación continental impulsado por José de San Martín. “Lo que hacía San Martín y lo que Güemes apoyó todo el tiempo fue una posición política, una actitud política que tenía que ver con romper el vínculo colonial definitivamente, declarar la independencia y encarar un proyecto de liberación”, expresó.

Un aliado estratégico de San Martín

Según explicó Caram, fueron pocos los dirigentes de la época que comprendieron la estrategia que San Martín intentaba desarrollar desde Cuyo, mientras organizaba el Ejército de los Andes. En ese contexto, la tarea de Güemes en el norte resultó fundamental para contener los avances realistas y permitir el desarrollo de ese plan.

“Muy pocos entendieron esa estrategia sanmartiniana, que tenía que ver con lograr que definitivamente se declarara la independencia”, afirmó. En ese sentido, Caram, sostuvo que el gobernador salteño ocupó un lugar central dentro de una política que buscaba consolidar la ruptura con la corona española y sostener un proyecto de liberación regional.

Nacido en Salta en 1785, Güemes tuvo una participación temprana en las invasiones inglesas y posteriormente integró el Ejército del Norte. Más tarde, ejerció como gobernador de Salta durante siete años, entre 1814 y 1821, período atravesado por los enfrentamientos con las fuerzas realistas que intentaban recuperar el control de los territorios insurgentes.

Fue en ese escenario donde desarrolló una modalidad de combate que marcaría su actuación. “Atacaba y se retiraba, golpeaba y volvía a retirarse, sin entrar nunca en el combate abierto”, describió Caram al explicar la lógica de una guerra de guerrillas que permitía compensar la inferioridad numérica y material de sus fuerzas.

Los gauchos y la construcción de un liderazgo

La resistencia encabezada por Güemes no puede entenderse sin el papel que desempeñaron los sectores rurales de Salta y Jujuy. Caram destacó que la principal base de apoyo del dirigente estuvo conformada por los gauchos -o campesinos- que trabajaban en el campo e integraron las fuerzas que sostuvieron la defensa del norte.

“Su base social de apoyo fueron los gauchos, la gente que laburaba en el campo”, remarcó. A pesar de provenir de una familia vinculada a los sectores acomodados de la sociedad salteña, Güemes construyó una relación política y militar con quienes terminarían acompañándolo durante toda su trayectoria.

“Él fue muy consciente de que si no contaba con esa gente, con los pobres, con los marginados, no iba a poder hacer nada”, sostuvo el historiador. Esa relación, explicó, generó una lealtad mutua que permitió consolidar un liderazgo capaz de sostener la resistencia frente a sucesivas invasiones realistas.

Caram definió esa experiencia como una expresión concreta del caudillismo de la época. “Había como una especie de fidelidad mutua, y fue lo que realmente se conoce como caudillo. Esos tipos que conducían y a los que seguían incondicionalmente”, indicó.

La vigencia de los debates sobre soberanía y libertad

El historiador también vinculó la figura de Güemes con discusiones que continúan presentes en la actualidad. Entre ellas destacó la cuestión de la soberanía, concepto que consideró inseparable de la trayectoria del dirigente salteño. “Si hay alguien que de alguna manera es símbolo de defensa de la soberanía, es Güemes”, afirmó. A partir de allí, planteó la necesidad de revisar el sentido histórico de ciertas ideas que estuvieron presentes durante las luchas por la independencia.

En relación con la libertad, sostuvo que el concepto defendido por los protagonistas de la emancipación estaba ligado a la autodeterminación de los pueblos y a la resistencia frente a la opresión. “El concepto de libertad que uno maneja desde la época de la Revolución Francesa en adelante tiene que ver con la resistencia a la opresión, tiene que ver con la autodeterminación”, expresó.

Al cerrar la entrevista, Caram volvió sobre la importancia de la historia como herramienta para comprender el presente. “Pensar históricamente es pensar el presente y plantear un proyecto de futuro, siempre”, concluyó.

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